CONTENIDO LITERAL

("Anticuerpos", cuento de Julián María Lois. Derechos de autor 1975, Julián María Lois)

Para un imposible observador aéreo, el brillante punto a que se reduce con la distancia la semiesfera plástica regada por los cegadores fotones solares debería destacar llamativamente sobre las tierras opacamente amarillas que lo rodean.
En su cálido interior...
-Resulta completamente ilógico. -Al tiempo que habla, el hombre viejo deja que la aridez lejana de las rojizas montañas abrumadas por el sol raspe su mirada sin esperanza.
-La realidad acepta formas y simetrías que se desarrollan en planos extraños a la lógica humana. -El otro hombre, casi adolescente pero de obvia madurez espiritual, continúa con la vista pensativamente posada sobre las hojas de plástico azul garabateado en blanco que desordenan la cara superior del sencillo aparato cúbico colocado en el centro del amplio círculo verdoso.
A unos once metros de ese Rastreador Temporal de aspecto ascéticamente geométrico, el profundo verdor del suelo húmico deja lugar abismalmente, sin tonalidades intermedias, a los inertes matices amarillos y rojos del mundo exterior: una invisible piel esférica de materiales sintéticos envuelve la última bioburbuja, protegiéndola de la hostilidad estúpida de un Universo mineral. De un Cosmos muerto para siempre.
El anciano se defiende con tozudez, como si la espuma de las palabras pudiese encerrar más Verdad que las evidencias corpóreas del mundo físico:
-La Lógica que adivinamos detrás de cada ley reguladora de la Naturaleza, infinitamente más extensa y profunda que la lógica meramente humana, autoriza la conclusión de que, una vez eliminada la resistencia principal que dificultaba su desarrollo, toda entidad viva, desde un virus hasta la Biosfera, debe alcanzar su plenitud, no ... morir.
Pero la historia que narran las cifras blancas sobre fondo azul contradice descaradamente esa supuesta Lógica Cósmica.
Nada permite la sospecha de un error técnico en el ultrapreciso Rastreador Temporal. Una vez alimentado adecuadamente con la gama requerida de datos correctos, enormemente variados, sobre el presente biofisicoquimico del planeta, debía esbozar un modelo veraz del pasado de la Tierra, y en particular de su Biosfera, durante los últimos dos mil millones de años (dos eones). Exactamente el tiempo que la biocápsula ha permanecido aislada del exterior en el fondo de un vertiginoso pozo marismeño, y la vida que alberga, incluidos sus dos ocupantes racionales, en estado de suspensión metabólica.
-...¿resistencia principal? ¿Sigues admitiendo, como los ineptos científicos de nuestra época, que NGC 3001 dificultó alguna vez el desarrollo de la Biosfera? Quisiera de una vez conocer las pruebas. -Con esta última frase el rostro del joven se ha animado con una sombra de ironía escéptica.
-Hay cosas que todavía ignoras sobre este experimento. Los dos nos presentamos voluntarios y fuimos seleccionados, pero en atención a una cierta... "estabilidad metafísica" sugerida en mi personalidad por los tests de madurez, sólo a mí me fueron revelados todos los detalles.
La mirada cansina del viejo no deja de pasearse desconsolada por la llanura pedregosa y el cerco montañoso, brutalmente abióticos en su cromatismo, que paisajean indiferentes la postrera gota de vida.
Cuando el joven habla, sus ojos serios liberan por fin el Rastreador Temporal, para contornear con cuidado el reluciente Biodepósito que se yergue a tres o cuatro metros del lugar donde los dos funcionales asientos que les ofrecen un remanente de comodidad civilizada hunden sus patas en los tiernos reflejos azulados y purpúreos del humus.
-Al advertir que entre el material que encerraban con nosotros se incluía ese almacén de gérmenes, que contiene una biosfera potencial de actualización delicadamente programada en el tiempo, como .si partiésemos a la conquista de un mundo inhóspito, supuse que se temía que al despertar nos encontrásemos con...- Una mirada significativa lanzada con rapidez a la desértica comarca remata mudamente la frase-. Un temor que me pareció infundado, pues la Humanidad, la evolución toda, había alcanzado pocos meses antes -y no te estoy dando la razón en cuanto al "vencimiento de la resistencia principal-", el que podría ser su principal objetivo.
Primera oposición explícita entre dos concepciones de una misma realidad.
En tanto la palabra "despertar" recién pronunciada sirve para que el joven sienta cómo su espíritu naufraga desmayadamente durante unos momentos en la viscosa negrura inimaginable de los dos eones transcurridos en la inconsciencia-falta de "estabilidad metafísica"-, lo último que ha dicho atrae la atención de su compañero.
Además del Rastreador Temporal, del Biodepósito, y de las dos sillas, ningún otro objeto artificial aparece a la vista. El grueso de los aparatos importantes, todo el alambicado mecanismo de ciclos biológicos y mantenimiento vital programado, regulador de metabolismos, se oculta a varios metros bajo ellos. Hierbas y musgo, una treintena de arbustos de diversas especies, varios arbolitos incluso, siembran irregularmente la superficie circular, el círculo máximo horizontal de la biocápsula.
-¿Has dicho objetivo? ¿Objetivo principal? -La convergencia visual del anciano está ahora atrapada en el entramado de las agujas de un pequeño pino que crece enfrente de su asiento, a corta distancia de la frontera plástica. La sombra que proyecta afuera oscurece los desvaídos colores de la tierra removida alrededor de la bioburbuja. Un escalofrío atenaza la espalda de los dos humanos cuando su mirada se aventura entre esos informes terrones, guijarros, surcos, que están a pocos pasos y de los que, sin embargo, están separados por dos eones y toda una química del carbono; la vista los intuye más limpios de vida que si hubieran sufrido una concienzuda esterilización en laboratorio. Desde incontables siglos atrás (suficientes para disolver en arenas toda ruina, todo fósil, todo recuerdo de vida), ni la más insignificante unidad vital ha medrado en ese terreno suave, engañosamente "humanizado", de apariencia muy distinta de la de los apocalípticos limbos lunares y marcianos-. ¿Objetivo de la evolución? La noción de causas finales para explicar los procesos evolutivos fue desterrada de la ciencia mucho antes de que recibiésemos nuestra instrucción primaria. Y ahora se te ocurre hablar de un "objetivo principal". -No hay reproche en el tono del viejo, tan sólo desesperado aburrimiento-. Como si toda la evolución, desde los primeros eobiontes hasta el hombre, hubiera estado encaminada a...
Por primera vez en muchas horas las dos últimas miradas humanas se entrecruzan y permanecen interenfocadas durante largo rato, mientras en ambos espíritus resucita idéntico recuerdo.
El diabólico Peligro Cósmico. Vencido para siempre, increíblemente derrotado gracias a la intima colaboración entre todos los Bloques, las Ideologías, las ciencias y técnicas, los Deseos de Futuro Concreto.
NGC 3001 aniquilado, dispersos sus restos en las redes tempoespaciales cuya misma continuidad había amenazado.
El sudor espejeante en las dos caras, en los dos cuerpos desnudos sentados frente a frente, junto con el vapor que enturbia levemente la vista, testimonian la temperatura húmeda de invernadero, calor de vida, que reina en el interior de la biocápsula. Ajeno por completo, al calor de muerte, cristalino, lindante sin concesiones con el frío a través de infinitas temperaturas intermedias, igualmente aisladas en su inconsciencia minera, en que se baña la realidad exterior.
Apenas ha comenzado el sol su diario descenso cuando el joven, revolviendo molesto su carne sobre la frialdad metálica del asiento, se libra por último del hechizo de la otra mirada y, siguiendo atentamente un dibujo intrazado en el cielo azul, reinicia la conversación.
-Has afirmado que conoces todos los detalles de nuestra experiencia. Por mi parte sólo sé que, pocos meses después de que se conjurase el conato de desintegración térmica acelerada del Cosmos, comenzada en forma de una colosal reacción en cadena en el quasar NGC 3001, se pidieron urgentemente voluntarios en todas las latitudes para un viaje sin regreso al futuro, "de importancia esencial para la Humanidad". Para ser definitivamente elegidos nosotros debimos superar interminables tests de capacidad psicofísica durante una semana abrumadora.
La palabra "conjurase" no ha sido casualmente empleada por el joven. En efecto, detener una catástrofe cosmológica de esa monstruosa magnitud a la distancia tempoespacial de mil quinientos millones de años luz, parecía requerir auténticos conocimientos de Magia.
Los últimos logros humanos en todos los campos, sin despreciar el espiritual, debieron ser puestos en juego para apagar aquel titánico "incendio" de dimensiones cósmicas que amenazaba el futuro de nuestro Universo. Las más refinadas leyes de la mecánica cuántica relativista con corrección magnetohidrodinámica, que en una primera aproximación parecían oponerse a toda acción eficaz a distancia, fueron precisamente las que, atentamente estudiadas por los espíritus más profundos, ofrecieron en último término la posibilidad de solución.
Nuestro Universo había sido salvado (imaginar una hipotética aniquilación de la Realidad total, del Todo, resulta tan absurdo, tan repulsivo al pensamiento, como referirse a un comienzo "ex nihilo" de esa misma Totalidad. Lo único que NGC 3001 había puesto realmente en peligro era "nuestro Universo", la infinitesimal parte del Todo asimilable por la razón humana, sometida a leyes de alcance humano. Un infinito de potencialidades actualizadas se extiende en abanico a partir de esta despreciable particularidad del Todo).
El futuro de nuestro Universo estaba garantizado, y, con él, el de todas sus líneas generativas. Al menos el de las inertes...
-Poco te puedo decir que no hayas sospechado ya. Intensos estudios genéticos efectuados posteriormente a la disolución del peligroso NGC 3001, mostraron inequívocamente una rápida degeneración involutiva que afectaba a todas y cada una de las especies pobladoras de nuestro planeta. Como si se le hubiese cortado a la Biosfera el tubo del oxígeno. Para analizar y, en caso necesario, paliar en lo posible los efectos a largo plazo, se preparó en un tiempo mínimo nuestro... "viaje".
Las últimas palabras del hombre más maduro se difuminan en un duradero silencio aprovechado por ambos para considerar, ora las simétricas formas vivas de la cápsula, ora la complicada geometría mineral de afuera. La altura de la trayectoria solar sugiere un Abril a punto de finalizar. ¡Horrible primavera sin flores, ni árboles, ni pájaros, ni vida de ninguna clase, tan sólo montes, rocas, lagos, ríos, nubes, mares, mesetas, acantilados, valles, despoblados ya para toda la Eternidad! Ha descendido el sol la mitad de su camino al lecho montañoso, y una niebla espesa brota del río, cuyo supuesto fluir oculta una ondulación de la llanura rocosa, cuando una nueva frase inacabada se desliza lentamente de entre los labios inexpresivos del joven.
-Un mal que minó, no una especie viva en particular, sino todas a un mismo tiempo...
De nuevo los terribles resultados conseguidos por el Rastreador Temporal en su sondeo del pasado desfilan escuetos ante su mente:
-Dos mil años D. H. (Después de la Hazaña: a falta de una palabra más precisa, la etiqueta vagamente soberbia de "hazaña" se había generalizado desde la primera explosión de alivio y dicha sobrehumanos que coronó el espectacular éxito de la "acción a distancia"): La Civilización se ha hundido sobre sus pilares racionales, y el hombre no es más que un animal entre otros, innumerablemente disperso en concentraciones aisladas.
-Un millón de años D. H.: Todos los mamíferos pretendidamente superiores y los vegetales más evolucionados han desaparecido sin dejar huellas.
-500.000.000. años D. H.: Una docena escasa de millares de especies animales, reptiles, crustáceos, arácnidos e insectos principalmente, agonizan sin esperanza en el seno de una vegetación rala, ubicua, sin preferencias climáticas. En los océanos no quedan restos de vida multicelular.
-Un eón D. H.: Una nueva vida, semivegetal y semianimal, mal definida, autótrofa o heterótrofa (autófaga) según las condiciones, basada en un metabolismo increíblemente primigenio, prolifera en todas las latitudes, desplazando por completo a todas las anteriores especies vivas.
-1.100.000.000 años D. H.: Los mares hierven con las nuevas (?) infracélulas, que han encontrado allí su último refugio. En tierra firme se han borrado los últimos recuerdos de actividad vital.
-Un eón y medio D. H.: El planeta está muerto.
A la aparente esterilización planetario sólo ha escapado la bioburbuja, con el tiempo bioquímico detenido en su interior.
Otro medio eón más tarde la "cápsula Moisés" ascendió intacta, como se había previsto, a la superficie de la antigua marisma (transformada ahora en un impotente desierto al desaparecer la lujuriante vegetación que la alfombraba y secarse consecuentemente sus pantanos), y su reloj vital se puso de nuevo automáticamente en marcha.
Los dos hombres despertaron, las dos consciencias volvieron a cristalizar en la Nada hecha de sueños inmovilizados. Recordaron, analizaron, escudriñaron, tomaron datos. Hicieron funcionar el Rastreador Temporal y se aterraron con los resultados. La abulia desesperanzada los salvó del suicidio.
Ahora, cuando el sol se ha ocultado y la confusa niebla abraza fantasmagórica su cápsula, los dos humanos vuelven a mirarse a los ojos con el asomo de una solución en los labios. Es el hombre mayor quien primero resume sonoramente sus intuiciones:
-Si admitimos que el desmoronamiento cataclísmico del tiempo-espacio se cebó en NGC 3001 mucho antes de que hubieran sido creados instrumentos capaces de ponerlo en evidencia, pongamos tres o cuatro mil millones de años antes, como por otra parte es lo más probable, no queda ningún cabo suelto en la historia. Tres o cuatro eones son tiempo suficiente para que la casi imperceptible radiación emitida, el "canto del cisne" de nuestro Cosmos, bañase en el instante justo, creando así la vida, nuestro fértil planeta, sin duda el único que en ese momento presentaba el delicado equilibrio fisicoquímico necesario. El desarrollo posterior de la Biosfera, decididamente antientrópico, no ofrece problemas si suponemos que las extraordinarias características ordenadoras de las lúgubres señales electromagnéticas llegadas desde mil quinientos millones de años-luz, azuzan sin descanso a la vida, diversificándola en variedades progresivamente complejas e impidiendo su recaída en el primigenio nirvana mineral. Nace el hombre, barrunta NGC 3001 y lo que representa, precisamente gracias a las ondas etéreas que crearon y sostienen su civilización, su especie, todas las otras especies. Entendiendo que constituye una amenaza para la existencia misma de la materia de que está hecho -pero no, y aquí está su error fatal, de ese último castillo en el aire, el último espasmo de la materia moribunda, que es la vida, que es él mismo-, busca y encuentra la manera de acabar con él. Con lo que, imprevisiblemente, agota de paso las secretas fuentes de lo orgánico. El Cosmos se ha salvado, pero la Biosfera degenera con rapidez, No hay ningún misterio, ni creo que sean precisas más explicaciones, ahora que toda la historia hace tiempo que ha dejado de ser reversible.
Los meteoros que una Naturaleza loca ha exhibido ante ellos en los últimos días, llovizna plomiza interrumpida por chaparrones diluvianos, sequedad ardiente barrida por vientos insensatos, tormentas de infernal aparato eléctrico, el desorden climático sin espectadores que los rodea, la misma calima lechosa que se pega en jirones superrealistas a la cúpula tibia, vagan estúpidamente inhumanos, insoportablemente extraños a la vida, por los laberintos de su memoria atormentada.
Solos, solos.
El Biodepósito reluce en su solemne inutilidad al rechazar la clara luz artificial que cae sobre él.
Sintiéndose cada vez más molesto por el pegajoso calor del postrer huevo vital, y desviando los doloridos ojos de una de las siete esferas luminosas que han entrado en silenciosa ignición eléctrica al apagarse la luz solar, el joven comenta monótonamente pero sin prisa, como recitando de memoria un pensamiento elaborado durante horas de silencio:
-Para que el Universo siga viviendo, la vida ha de morir a manos del hombre, su hijo más logrado, quien, como arrastrado por una desconocida maldición, se suicida así inconscientemente. Porque. el hombre no fue más que uno de los síntomas hediondos de la Muerte Cósmica, y sucumbió en consecuencia cuando ésta fue atajada y advino la nueva Vida Cósmica. Estas son, dramatizadas, simples realidades básicas que tanto tú como yo damos por establecidas. Pero por mi parte pienso que nada nos impide buscar un sentido a esta historia absurda y descabellada. Antes sugerí la utilidad de las causas finales para explicarlo todo, y vas a conocer la razón.
Pausa. Solos para siempre. El joven continúa, con más seguridad en la voz:
-Afirmo, en una conclusión difícilmente aceptable, pero, para mí, por completo ineludible, que la sucesión de acontecimientos no ha sido fortuita. Al mismo tiempo que se desarrollaba determinísticamente, sin que exista aquí ninguna contradicción, estuvo cargada de una intencionalidad de alcance cósmico. Se trató de un proceso estrictamente teleológico, dirigido a una meta. Aunque con esto no cambiemos ni un ápice de los elementos materiales de la Historia, nos es perfectamente lícito, quizá imprescindible, explicar así las cosas: cuando el tejido impensablemente complejo de nuestro Cosmos local sintió la amenaza mortal del cuerpo extraño, del antígeno, NGC 3001, generó en el punto preciso del tiempo-espacio los necesarios anticuerpos para acabar con él. Anticuerpos cuya utilidad finalizó el mismo día que NGC 3001 dejó de existir. No olvides lo que has dicho: la aparición de NGC 3001 provocó la aparición de la vida; su destrucción, la de la vida. La realidad acepta formas y simetrías que se desarrollan en planos extraños a la lógica humana.
Dentro, vapor caliente impregnándolo todo, bioquímica transmutando materia en miles de reacciones distintas, paralelas, convergentes, divergentes, sincronizadas, cíclicamente ilimitadas, bajo macroapariencias verdes y pardas, simétricamente vivas, sudor, afectos, energía nerviosa de origen iónico tejiendo y destejiendo incansablemente indefinidos modelos de la exterioridad; más allá de la piel plástica... nada: quietud-mineral en vertiginosos torbellinos de, materia muerta. Solos hasta el fin del tiempo.
-Un pasado inconcebiblemente azaroso, desde las primigenias macromoléculas orgánicas hasta el Pithecánthropus; después el hombre, un millón de años de lucha inteligente por sobrevivir; más tarde los primeros chispazos conscientes, las Civilizaciones y Culturas, Aymarás, Grecia, Polinesia, China, todos sus filósofos, políticos, astrólogos, artesanos, alquimistas, campesinos y científicos; amor, guerra y muerte por miles de años; teorías, discusiones, modos revolucionarios de considerar la realidad; guerras, asesinatos, vilezas y santidades, mentiras; billones y billones de individuos durante siglos cumpliendo sin saberlo su infinitesimal parte programada del proceso total. Todo eso, y tanto más, ¿un único movimiento apuntando desde sus principios a nuestra época privilegiada y sus posibilidades para realizar la Hazaña? Los hombres de nuestra época, con toda la soberbia de su potencialidad ciertamente sobrehumana... ¿sólo anticuerpos?
Para un imposible observador aéreo, el brillante punto a que se reduce con la distancia la semiesfera plástica que irradia sus cegadores fotones artificiales debería destacar llamativamente sobre. el océano de negrura que lo rodea.
En su cálido interior, el silencio otra vez, ya definitivo.