CONTENIDO LITERAL

("Árbol y Hoja", comentario de Héctor Ramos. Derechos de autor 1995, Gigamesh)

Muchos autores darían parte de su fama por ver en su propia obra la atención recopilatoria que disfrutan hasta los escritos más secundarios de J. R. R. Tolkien. Sin embargo, considero de importancia capital para sus admiradores la edición de un texto en el que parece defenderse de la legión de críticos que tratan de hacer papilla sus creaciones sin conseguir otra cosa que atacar las bases mismas de la fantasía.
Árbol y hoja contiene un artículo, "Sobre los cuentos de hadas", un cuento, "Hoja de Niggle", y un poema en versión bilingüe, "Mitopoeia". Los tres parecen enmarcarse claramente, con mayor dificultad el cuento, en un alegato común en favor de los mitos y los cuentos fantásticos.
En "Sobre los cuentos de hadas", Tolkien emplea su sentido académico para definir la naturaleza y orígenes de los cuentos de hadas, el público al que se dirigen y el mundo al que hacen continua referencia, Fantasía. Se plantea realizar una labor más divulgativa que crítica, pero acaba por darle a su exposición un tono combativo. Sorprende la consciente lucidez de esquivar el apoyo en componentes exclusivamente fantásticos para clarificar el concepto de cuento de hadas, y la elección de elementos estéticos, como el "cumplimiento de algunos deseos humanos primordiales (...) con o sin la intervención de la máquina o la magia" (pág. 24). Incluso llega más allá al afirmar que el carácter fantástico de la historia no puede ir más lejos de los "prodigios" que narra, con la consecuencia de que el narrador no puede permitirse lo ficticio en el marco de la historia. Acaba el artículo con unas consideraciones sobre la fantasía como producto para niños y sobre teoría fantástica que son de lo mejor que puede encontrarse para aprender lo que es realmente la fantasía.
El relato "Hoja de Niggle" no merece especial atención excepto como acompañante de esta triada defensora. Más bien cabría interpretarlo como equivoca fábula sobre la pertinencia de las ocupaciones que nos absorben el tiempo de nuestra vida. Parece ser que las segundas oportunidades han de merecerse, y así le ocurre a Niggle, el protagonista, que se pasa toda la vida preocupado por pintar un único cuadro, pero sin faltar a los deberes para con sus vecinos. La aparente sencillez argumental, la calma narrativa, el simbolismo: todos los rasgos del estilo de Tolkien están aquí.
"Mitopoeia" recupera el tono de apología, principalmente porque se enmarca en la estructura de un debate sin respuesta, aunque es de esperar que ésta se produjera alguna vez en vida de Tolkien. Sus motivos abundan en lo ya expuesto por el autor.
En suma, una recopilación que merece la pena si se desea conocer más a fondo el pensamiento de uno de los mejores escritores del siglo XX.